EXTRACTOS DE CADA CAPÍTULO
II. ALIENADOS POR LA REALIDAD VIRTUAL
Cuando razonamos bien el asunto, debemos reconocer que tenemos aguijones de uno y de otro demonio filosófico, que nuestra historia es paradójica, que no podemos trazar ni definir con exactitud la realidad, que nos quedamos cortos en la interpretación, pues ya no distinguimos la realidad de las apariencias, tratamos con lo "hiperreal", como lo dice uno de los grandes filósofos promotores del Postmodernismo, Jean Baudrillard, en la introducción de su libro "Cultura y simulacro"
"Hoy en día, la abstracción ya no es la del mapa, la del doble, la del espejo o la del concepto.
La simulación no corresponde a un territorio, a una referencia, a una sustancia, sino que es la generación por los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo hiperreal."
"Son los vestigios de lo real, no los del mapa, los que todavía subsisten esparcidos por unos desiertos que ya no son los del Imperio, sino nuestro desierto. El propio desierto de lo real." (Cultura y Simulacro; pág. 5, 6)
III. LA CRISIS DE ADAPTABILIDAD
Los conocimientos y conceptos actuales, sean estos filosóficos, religiosos, sociológicos, políticos o psicológicos; de hecho toda la cosmovisión actual es totalmente diferente de aquella de la era moderna. Vivimos en un período histórico donde los cambios se suceden mientras aun estamos tratando de entender y definir lo que acaba de pasar o ya ha sucedido, casi no existe tiempo para evaluar el pasado, reflexionar sobre el presente y menos predecir el futuro. No sabemos ya, si cuando hablamos del presente estamos describiendo el pasado en el intento de predecir un futuro que ya no lo es. Esto es totalmente cierto en los niveles intelectuales, sociales, tecnológicos y filosóficos; y en lo que respecta a la iglesia, la era de la información al instante, la ha dejado aun más atrás, por no decir atrasada. Algunas congregaciones y denominaciones cristianas todavía piensan como que vivieran aun en las "catacumbas" del desarrollo.
Entrar en algunas iglesias, Ortodoxas o Evangélicas, ha sido mi experiencia en Rumania, pareciera como que hemos entrado en una maquina del tiempo, es un viaje al pasado; pero lo que vemos y oímos es solo la expresión de los paradigmas mentales de su jerarquía retrograda. Pretender introducir cambios en estas denominaciones o congregaciones locales, sería como echar "vino nuevo" en "odres viejos", se romperían las estructuras y no quedaría nada del contenido. Pareciera que se cumple el principio de Cristo sobre el vino nuevo y los odres viejos:
"Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos. De otra manera, el vino rompe los odres, y se pierde el vino, y también los odres. Más bien, el vino nuevo se echa en odres nuevos." Marcos 2:22RVA89
IV. LA CRISIS GENERACIONAL DEL LIDERAZGO
El liderazgo cristiano esta decepcionando a muchos, a hombres y a mujeres, que desean conocer, crecer y servir a Dios de una manera personal y no necesariamente a través de una institución en la cual han perdido la confianza. Hay buscadores cristianos de algo diferente, quienes tienen una base sólida en las Escrituras y una fe y convicción en las verdades básicas de las Escrituras pero no así en las diferentes confesiones religiosas, sean evangélicas o protestantes. Son cristianos que creen en lo que dice la Biblia, en la iglesia local, pero ya no creen en los líderes cristianos ni en su sano juicio. Muchos de estos cristianos han sufrido las consecuencias de confiar en dichos líderes y luego ser maltratados, acusados de rebeldes y denigrados. También los hay buscadores no cristianos pero que tampoco rechazan el cristianismo por su enseñanza en sí, sino por sus instituciones y líderes, ambos totalmente desacreditados y descontinuados moral, teológica e intelectualmente.
Pero ¿Quién se levantará y dirá la verdad de lo que esta pasando en las iglesias locales y denominacionales? ¿Quién le llamará malo a lo malo, pecado al pecado? ¿Quién ayudará a recobrar la confianza en la iglesia local y en liderazgo de la iglesia? ¿Quién ayudará a estos cristianos y no cristianos en esta era "postmoderna" a encontrar de nuevo un medio donde crecer, servir y alabar a Dios sin temor a ser manipulados y dañados por los "santos" y por los "siervos" de Dios?
V. LA CRISIS DE LA DISFUNCIONALIDAD PSICO-ESPIRITUAL
Pastores, directores, jefes y todo aquel que llega a posiciones de liderazgo se convierte más tarde o temprano en un "tirano", algunas veces justificados por la mayoría y otras veces justificándose en la rebeldía de los subordinados; ya lo dijo Erich Fromm, "Todos nos volvemos más inhumanos a medida que nos convertimos en superhombres" (En su libro "Del Tener al Ser")7 y de este hecho no escapa ningún corazón humano; Jesucristo lo dijo de esta manera: "…Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen autoridad sobre ellos. Entre vosotros no será así. Más bien, cualquiera que anhele ser grande entre vosotros será vuestro servidor; y el que anhele ser el primero entre vosotros, será vuestro siervo. De la misma manera, el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos."(Mateo 20:25-28)
VI. LA CRISIS DE LA ETICA INSTITUCIONAL
Muchos de los pastores y líderes en sus ansias de mantener o alcanzar renombre o por mantener su renombre y el de su institución eclesiástica, estarán dispuestos a solicitar una total lealtad a sus miembros, sumisión y sacrificio para alcanzar sus metas y cumplir sus programas para realizar así la visión suya o la que "Dios le ha dado" para su respectiva institución.
Pero en toda esta ética de la práctica institucional y eclesiástica, nos preguntamos: ¿Dónde queda la relación personal de Dios para con cada uno de sus hijos?, ¿Cómo reconciliamos la ética institucional con la de los individuos? ¿Tiene Dios una visión para cada uno de nosotros o solo la tiene para con las instituciones?
Durante la época del modernismo se desarrollo con fuerza el perfil del cristiano tenaz, valiente y emprendedor, líder visionario, conocedor del camino, dueño de la ruta y del mapa, propietario de la brújula y posesor de la unción divina para guiar a los débiles, ignorantes y errantes de su pueblo. En esta era son muchos los que por conveniencia o por convicción todavía se creen la imagen del caudillo al cual Dios ha llamado para dirigir a su pueblo hacia "la tierra prometida" y así se comportan.
VII. EL PROBLEMA NO ES PROBLEMA
a. El problema no es la deserción consecuente sino la actitud inconsecuente:
Y nos preguntamos, por qué existen aun "cristianos postmodernos"; pues no solamente son los no-cristianos los que no quieren asistir a la iglesia, sino también los cristianos quienes están desertando de sus iglesias. Una de las muchas razones por la cual reflejamos también nosotros en nuestras iglesias y congregaciones cristianas un abandono constante es la actitud de desconfianza, de suspicacia, de indiferencia hacia todo lo que parece institucional y tradicional. Es una reacción normal hacia aquello que los ha hecho sufrir, que los ha humillado, denigrado y despojado de sus pertenencias, de su confianza y seguridad, de su gozo y libertad. La preocupación no debe ser el abandono y tampoco la exhortación, con el intento de manipular, replicando el texto de Hebreos donde la Biblia dice "no os dejéis de congregar como algunos tienen por costumbre". Ahora se es más critico y con mayor conciencia de lo que quiere cada uno y no solo de lo que le conviene a los demás; es un arma de dos filos para lo cual se necesitan unas respuestas, es una necesidad real que necesita ser satisfecha en lugar de ignorada.
VIII. LA MÍNIMA ALTERNATIVA PARA EL MOMENTO
Como alternativa, ofrezco entonces la mínima esencia de lo que puede ser una iglesia, con la mínima estructura necesaria para satisfacer su función y existencia, esa célula mínima que la hace ser un organismo existente, vivo y funcional, integrada por individuos. Jesucristo mismo nos dio la clave cuando dijo: "Porque donde dos o tres están congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos." Mateo 18:20
Christian A. Schwarz prefiere llamarles "células integrales", explicando que "dentro del microcosmo de un grupo pequeño, suceden los mismos procesos que en la iglesia al completo: la vida del grupo pequeño se incrementa mediante la multiplicación" 15
Dichos grupos "célula", o "iglesia mínima" como prefiero yo llamarle, debe ser autónoma, funcionar como iglesia, ser iglesia: vivir, crecer, compartir, reproducirse y aun más, desaparecer si fuera necesario. Pues como sigue diciendo Schwarz: "Si hablamos de reproducción, debemos hablar de muerte. Es el final de un desarrollo natural. La disolución de un grupo puede ser una ocasión feliz si se ha dado vida a dos "hijos", seis "nietos" y quince "biznietos". Este es el plan de Dios para la multiplicación de la vida." 16
Son muchas las iglesias que ya han completado su ciclo normal de vida, ya han muerto, pero solo existen sus edificios y sus instituciones. Algunas otras deberían morir para poder dar a luz a otras congregaciones más pequeñas, solo así podrán multiplicarse, abriendo lugar y cuidando mejor de otros, ofreciendo nuevas y variadas oportunidades de servicio para muchos. Yo y otros hermanos rumanos somos testigos de esto, pues nos permitimos la libertad de "experimentar" y formar una "iglesia mínima", de la cual hoy estamos muy felices por el ministerio realizado, pues a pesar de ser pequeño es prospero.
CONCLUSIÓN
Esta creo yo es la respuesta a una crisis de liderazgo, a una crisis eclesiástica, ofreciendo una alternativa para está era postmoderna. Aun no sabemos qué seguirá, cuál alternativa ofreceremos para la era de la información o de los conocimientos…ya veremos un poco más adelante quien nos ofrecerá una alternativa post-postmoderna. Nosotros, ahora, somos responsables de hacer cambios, de ser protagonistas de estos cambios necesarios para seguir impactando las vidas de gente sincera y en busca de la verdad divina, pero una verdad con semejanza humana, la de Jesucristo, el Verbo Encarnado.
Necesitamos aceptar la necesidad de sanarnos, teológicamente y psico-espiritualmente; pues solamente dedicando el tiempo suficiente para reflexionar sobre estos asuntos, desde la perspectiva bíblica e histórica, pero también filosófica y sociológica, vamos a logra producir cambios. Dichos cambios exigen de nuestra parte mucho esfuerzo y valor, pues es necesario sacrificar conceptos no necesariamente erróneos, pero sí descontinuados e inadaptados; y valor para reconocerlos y cambiarlos aun con el precio del tener que asumir un rol o una forma diferente. Repensar la iglesia solicita de muchos, pues debería ser tarea de cada uno y no de unos pocos. Esta debe ser la tarea de individuos en sus respectivos lugares geográficos, culturales, sociales y contextos políticos; una iglesia bíblica adaptable conforme a la necesidad actual, para la gente de hoy.
"Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio."
(Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8:4)